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Cuál es el verdadero costo de la eficiencia energética

06/04/2021

Entre los mayores interrogantes que suelen plantearse sobre los programas de eficiencia energética, está el costo que representa alcanzar un estándar adecuado.

Para despejar este interrogante, nada más adecuado que recurrir a los informes y evaluaciones realizados por los países donde la eficiencia ha mostrado mayores avances.

En los Estados Unidos, las empresas de energía están considerando expandir los esfuerzos en este campo para ayudar a sus clientes a reducir sus consumos, reemplazar plantas de generación ya obsoletas, crear nuevos empleos y reducir la contaminación.

Estudios recientes del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (LBNL) contribuyen a este esfuerzo valorizando y comparando los costos de los proyectos. Todas las medidas de eficiencia energética tienen un costo inicial, que en última instancia será cubierto por la energía ahorrada reflejada en la factura del consumo.

El análisis de LBNL muestra que, en promedio, los programas de eficiencia han costado a los administradores de estos programas una media de 2,4 centavos de dólar por cada kWh ahorrado durante la vida útil de las instalaciones mejoradas.

La revisión de los proyectos en 20 Estados encontraron que un programa de eficiencia promedio tuvo rendimientos de hasta 0.028 dólar por cada kWh ahorrado. Estos costos son sustancialmente menores que el costo de satisfacer las necesidades de la demanda de electricidad con nuevas centrales eléctricas.

El cuadro siguiente, elaborado por el “American Council for an energy-efficient Economy” (ACEE) titulado A National Review of the Cost of Utility Energy Efficiency Programs (Washington, DC) es claramente ilustrativo en la materia.



ACEE ha estimado que, debido al cambio tecnológico, la eficiencia energética costará menos de 4 centavos por kWh ahorrado, que es mucho menos que una nueva central eléctrica de cualquier tipo que sea.

En el caso europeo las conclusiones son similares.

La eficiencia energética es un elemento clave en la transición energética y adquiere un papel prioritario en el marco del “Pacto Verde”, que persigue alcanzar la neutralidad climática en 2050, y del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030, que contempla el objetivo del 39,5% de mejora de la eficiencia energética.

De los 750.000 millones de euros que la Unión Europea presentó para la recuperación económica en la post pandemia de Covid19, aproximadamente un tercio se ha asignado a la acción climática para apoyar el Pacto Verde Europeo y contribuir a alcanzar la neutralidad climática en la Unión Europea en 2030. Según el análisis de la AIE, si se siguen patrones similares al gasto de la UE en el pasado, alrededor de 190.000 millones del plan de recuperación se dirigirán a medidas relacionadas con la eficiencia energética.

Las cifras hablan por sí solas incluso en países latinoamericanos.

La eficiencia energética tiene un potencial de ahorro de 30.000 millones de dólares en México, según un estudio de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), con alto potencial para las empresas que pueden reducir sus costos hasta un 60%, pero a su vez reducen la demanda de electricidad en un sistema que trabaja al máximo. Hay un doble beneficio.

Los ahorros en eficiencia representan una cifra cercana a los 25.000 millones de dólares anuales que necesita Petróleos Mexicanos para alcanzar la producción de crudo para 2024 de casi 2,700 mbpd, que prometió el presidente Andrés Manuel López Obrador.

En otro comparativo, el monto por eficiencia energética es una tercera parte de lo que necesita invertir el sector eléctrico para atender el crecimiento de la demanda de electricidad del 3.0% en los próximos cinco años en México.

Afortunadamente hoy en día la Cuarta Revolución Industrial llega con el Internet de las Cosas (IOT), el Big Data, la Nube, la Inteligencia Artificial y la Ciberseguridad las cuales son las tecnologías necesarias para hacer más rentable la producción y a la vez optimizar el consumo de energía en la industria, y con ello a mejorar la competitividad general y reducir costos.

Los beneficios económicos y la reducción del consumo de electricidad se suman a la reducción de las emisiones de CO2 a la atmósfera, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), la eficiencia energética podría llegar a aportar en materia de reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera hasta 38 % de lo que se necesita para mantener el planeta en el escenario de sólo dos grados de calentamiento global para el año 2050.

En ese camino, las energías renovables y la eficiencia energética conforman un binomio que se complementa, pero ya no hay duda que la eficiencia energética es lo primero que vendrá, hay que buscar aplicarla en una casa, empresa, negocio, centro de carga, como se le quiera llamar, para luego elegir la energía que se quiera para consumo: solar, eólica, ciclo combinado o la que este disponible en el mercado.