Opinión

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La renovación de unidades y la eficiencia

Entre las tareas más importantes en estas épocas de pandemia deberían tener alta prioridad aquellas políticas que preparen al sector energético para cuando la normalidad devuelva los niveles de demanda y el crecimiento anual promedio, coherentes con un mayor nivel de actividad.

27/05/2021

Sin duda se destacarán los proyectos de renovación, ampliación de capacidad y extensión de la vida útil de muchas unidades que ya tienen varias décadas en operación y que cuentan con sistemas antiguos de producción y control.

Tal es el caso de las centrales hidroeléctricas que están llamadas a jugar un papel estratégico en este siglo en el que la necesidad de generar sustentablemente, hará que se ponga foco en ellas. Indefectiblemente el desarrollo de las nuevas máquinas, de la industria 4.0 y la era de la digitalización cooperarán grandemente a alcanzar ese objetivo.

La potencia del agua permite producir energía limpia, verde y flexible. Su valor no solamente se debe a la cantidad de energía de suministro, sino también a la calidad, ya que la generación hidroeléctrica permite mantener la estabilidad de la red eléctrica tal como lo viene haciendo hasta ahora. El rol de la energía hidroeléctrica será fundamental como facilitador de la transición energética hacia la economía descarbonizada.

Las centrales hidroeléctricas tienen una larga vida útil y aprovechan una fuente de energía que se renueva de forma gratuita, hecho que compensa de algún modo los altos costos iniciales para la construcción e instalación de las represas, las cuales suelen llevar tiempos muy largos y montos considerables de inversión.

Estos factores (los tiempos muy largos de ejecución junto a la fuerte inversión inicial) han hecho que el programa hidráulico haya estado virtualmente paralizado, y que recién ahora y con financiación externa, se esté comenzando nuevas obras de relevancia, tal el caso del proyecto sobre el Río Santa Cruz.

Argentina cuenta actualmente con una potencia instalada de energía hidroeléctrica que representa el 33,1% del total del país; y está operando unos 95 aprovechamientos hidroeléctricos: 17 grandes represas, entre las que se destacan las binacionales Yacyretá (3200 MW) en la provincia de Corrientes y Salto Grande (1890 MW) en Entre Ríos, y las centrales de Piedra del Águila (1400 MW), El Chocón (1260 MW) y Alicura (1050 MW) en la provincia de Neuquén; y unos 78 aprovechamientos de menor envergadura.

Entre estas represas hay una gran cantidad de ellas que han superado los límites de la vida útil de muchos componentes. Hay emprendimientos que tienen más de 70 años y el promedio se ubica en más de 40 de funcionamiento. Las más modernas tienen más de dos décadas.

Hoy, la mejor opción, la más económica y eficiente es la “repotenciación y/o remodelación” de las usinas, lo que representa invertir apenas una fracción muy pequeña de lo que representaría la construcción de nuevas plantas, ofreciendo grandes resultados en cuanto a la eficiencia y rendimiento de los equipos. Hacer “repotenciación y/o remodelación” significa aumentar potencia o recuperar eficiencia perdida por desgaste y obsolescencia de maquinaria y equipamiento. En cualquiera de los casos se estaría dando nueva vida a las usinas inyectando en la red de energía que, de lo contrario, se perdería.

Tal ha sido el caso del Complejo Hidroeléctrico Salto Grande de 1.890 MW entre Argentina y Uruguay, que hace dos años inició un programa de modernización con el objetivo de mejorar la producción, eficiencia y seguridad eléctrica. Este programa incluye la renovación de equipos eléctricos y electromecánicos, el sistema de gestión y control, así como la infraestructura civil.

Otro ejemplo relevante, es la actualización de la central hidroeléctrica Piedra del Águila (1400 MW), donde se ha logrado alcanzar un nivel óptimo operacional mediante la utilización de nuevas capacidades tecnológicas a través de las cuales se despliegan sus estrategias avanzadas de control y gestión del proceso de generación, habiéndose convertido así en la central hidroeléctrica tecnológicamente más avanzada del sistema interconectado nacional marcando un hito en materia de modernización.

Para este tipo de proyectos, normalmente se recurre al know-how y mano de obra local ya que en Argentina existe alta capacidad acumulada en tecnología hidroeléctrica. Es posible producir en el país equipos tan complejos como las propias turbinas y la mayoría de los componentes complementarios que conforman la aplicación, por ello el impacto económico para el país sería muy favorable, dado que la mayoría de los contratos para la compra de componentes y conexos podrían realizarse con empresas nacionales.

Dado que muchos de los emprendimientos hidroeléctricos tienen múltiples propósitos, y que algunos permanecen incompletos, las obras de “Repotenciación y/o Remodelación” en las centrales podrían estar acompañadas por iniciativas destinadas a crear valor, no solo económico, sino también en el territorio: generar energía, proveer agua para consumo humano, industrial y para riego, permitir el control de inundaciones, resolver problemas de navegación fluvial, revalorizar las tierras anegables privadas y fiscales, creando simultáneamente una nueva e importante fuente de trabajo. De este modo se lograría motorizar la inmigración de recursos humanos, reactivar el desarrollo regional y crear oportunidades de turismo y recreación. Repotenciar las centrales hidráulicas probablemente sea una de las inversiones con mayor retorno cuando se observa el efecto multiplicador del valor agregado, solo basta tener claro que la “gran” inversión ya está hecha, solo se trata de agregar una fracción que permita incrementar de manera sustancial el valor del costo histórico ya incurrido.

La Modernización de las Centrales Hidroeléctricas es una columna fundamental en la estrategia para afrontar los requerimientos del relanzamiento de la economía después de la pandemia y para iniciar un camino de generación sustentable que acompañe las políticas trazadas en el Acuerdo de París, una de cuyas premisas es la descarbonización del sector eléctrico.